CONTIENE SUEÑOS

by UNO Internacional on 6 diciembre, 2018

Por Rodrigo Alonso

Cuando uno mira a un estudiante de la educación básica y media, generalmente tiende a catalogarlo como “niño”, así, en genérico, sin entrar en diferenciaciones de género. El sistema tradicional, entonces, está diseñado para instruir en diversas disciplinas, preseleccionadas por adultos, a seres humanos entre los 6 y los 13 años de edad.

Y ese sistema, al menos en los últimos siglos, se basa en la impartición de conocimientos preconcebidos, catalogados y pre definidos, que se transmiten a los “educandos” de manera sistemática, impersonal, rigurosa, incuestionable y, hay que decirlo, monótona.

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De este sistema resulta que lo importante para un estudiante de primaria y secundaria no es el afán de saber, basta con una buena memoria. Esa criatura objeto de la instrucción es como un recipiente en el cual se vierten una serie de datos, es un archivero al que se atiborra de expedientes llenos de información.

Pero el archivero no tiene ni la menor idea de para qué sirven todos los expedientes que le han metido dentro, en la mayoría de los casos no se le explica el uso que puede darles y por ello se convierten simplemente en folders carentes de un significado real o de una utilidad efectiva.

Y el sistema tuvo éxito durante muchos años. Todos los adultos de hoy fueron formados en ese tipo de escuela tradicional. Algunos han destacado. Desde luego que quienes fueron alumnos en este sistema a partir de los años 40 del siglo pasado, han logrado todos los avances alcanzados por la humanidad desde entonces hasta la fecha.

Sin embargo podemos asegurar que lo consiguieron “a pesar” del método de instrucción que le tocó, debido a que tenían capacidades especiales, una curiosidad superior, medios para acceder a la educación universitaria y a elementos suficientes para aplicar su imaginación en asuntos concretos. Han sido, digámoslo así, los que fueron curiosos, los que no se conformaron con los datos sino que decidieron buscar causas y efectos.

Fueron niños y jóvenes que decidieron explorar sus sueños y perseverar en el esfuerzo de hacerlos realidad.

El mundo del siglo XXI exige niños así. Cada día es más urgente que los educandos de primaria y secundaria puedan conservar y desarrollar la capacidad de soñar (innata en la infancia) y a convertir esos sueños en realidad, a investigar para transformar constantemente un mundo globalizado que no se mantiene estático y que puede marginarlos si no participan en el proceso evolutivo.

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Esta es la principal causa y motivo de UNOi. Desde hace 8 años hemos avanzado en el proceso de dotar al sistema educativo de los elementos y los contenidos que permitan a los educandos de hoy construir su propio conocimiento, sus propias ideas y sus propios sueños, de modo que puedan aprender haciendo.

En UNOi hemos decidido dejar de llenar archiveros y cajas con datos para encender luces en la imaginación de las nuevas generaciones. Diseñamos una arquitectura de aprendizaje acorde con las necesidades no solamente de hoy, sino especialmente de mañana. Buscamos formar, en adelante, seres humanos capaces de enfrentar los retos de la vida y superarlos, capaces de vibrar al ritmo de las transformaciones del mundo moderno, capaces de ser parte activa y no meros espectadores del desenvolvimiento del entorno en el que les toca vivir.

En UNOi pensamos en los niños y jóvenes que deben ser formados con mucho cuidado, contienen sueños.

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