La presión del futuro

by sissicancino@gmail.com on 20 julio, 2017

Por Redacción UNOiNews/Jovel Álvarez

Si la adolescencia es por sí sola una etapa de la vida convulsa por los procesos internos que pasan dentro de la mente de todo joven, hay un factor que llega a agregar un peso a menudo abrumador: “¿qué va a pasar con mi vida?”, es la pregunta del millón.

“¿Qué va a pasar si no apruebo el examen de admisión de la UNAM?”, es la pregunta que se hizo María, una estudiante que ha estudiado con beca desde que puede recordar y que no podría costearse una universidad privada.

“¿Qué va a pasar si no entro a la carrera con la que sueño?”, se preguntó José Alberto, un joven que jamás se ha preocupado por su situación económica, pero que en el camino de las aspiraciones profesionales se encuentra al mismo nivel de cientos de miles de estudiantes que cada año intentan crearse un camino.

El instinto optimista que reside en cada uno de nosotros nos hace pensar que seguramente obtuvieron los resultados que esperaban, pero ¿qué pasa si les digo que ninguno de los dos logró su cometido?

Los jóvenes que logran entrar a la universidad de sus sueños, y más aún, a la carrera que anhelaban, son ciertamente menos que los que quedan por fuera, pero ¿qué pasa con estos jóvenes? ¿Qué sienten ante el fracaso?

Quien estas líneas escribe vivió en persona esa sensación. El esfuerzo, aunque abundante, no fue suficiente.

Inmediatamente después de recibir la noticia la sensación de incertidumbre es tremenda, apabullante, acaba con cualquier anhelo y tira abajo todos los muros de esfuerzo que construimos durante los años anteriores.

¿Cómo resurgir de este momento crítico? El papel de los padres y madres es fundamental, pues ante todo la sensación de haberles fallado a ellos se hace sentir con fuerza.

Es perfectamente comprensible que la desilusión sea compartida, sin embargo, un acompañamiento honesto y optimista ante este escenario es lo que necesitamos.

“Todo va a estar bien, podrás intentarlo de nuevo”, son palabras que pueden ser recibidas en primera instancia con cierta frustración, sin embargo, es necesario que el o la joven sientan que pese al momento de fracaso, el apoyo seguirá ahí hasta el día en que el triunfo pueda compartirse nuevamente.

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